Entrega Nro 36 - La Vanguardia es así - La Máquina de Hacer Pájaros
La palabra experimento sugiere poner en práctica ideas o conceptos que no hayan sido utilizados en el pasado de la misma manera que se los está intentando usar, y un final incierto. Sin embargo, muchas veces la creatividad y la intrepidez se dan la mano para que, si todas las partes se combinan misteriosa y armoniosamente, el resultado sea un destello novedoso de genialidad. La música, una vez más, es el escenario perfecto para demostrarlo.
Después de llenar el Luna Park dos veces en una noche con Adiós Sui Generis a fines de 1975, Charly García comenzaba el nuevo año en busca de otro proyecto musical. Junto al ex baterista de Los Gatos y Color Humano, Oscar Moro, y el bajista de lo que después se llamaría Crucis, José Luis Fernández, se embarcaron en este proyecto de rock progresivo. Se unieron al trío, tiempo más tarde, Gustavo Bazterrica (luego guirarrista de la segunda formación de los Abuelos de la Nada) en guitarra y Carlos Cutaia, ex Pescado Rabioso, a cargo del otro piano-teclado constituyendo así la formación definitiva de un grupo dispuesto a profundizar en una forma de hacer música poco habitual entonces en el extremo sur de América.
Originalmente llamada "García y la máquina de hacer pájaros" - inspirados en una historieta que en aquellos días se publicaba semanalmente con el mismo nombre -, la experiencia cuenta con sólo dos discos de estudio (el primero, homónimo, el segundo llamado Películas).
La naturaleza de la banda fue experimental desde su concepción y reafirmada con su estilo que, en líneas generales, se mece entre lo sinfónico y los rastros de folk que recuerdan al anterior grupo de García (Sui Generis). Melodías armónicas, guitarras acústicas y atmósferas apacibles, cambios y cortes en la rítmica, el comienzo de esa crítica social vestida de poesía que Charly llevaría a su mayor expresión en Serú Girán, solos de guitarras eléctricas que estallan, contrapuntos entre los dos teclados del grupo, arreglos totalmente originales para la época y sintetizadores análogos que se cuelan oportunamente, son algunas de las características que hacen de La Máquina de Hacer Pájaros, un interesante experimento de composición y virtuosismo de ejecución en el rock argentino de mediados de los '70.
En las tratativas para las composiciones del tercer disco, tensiones en el grupo y discusiones acerca de la dinámica que regiría su futuro, desembocaron en su disolución. García viaja entonces a Brasil para comenzar a componer junto a un guitarrista y cantante que había participado, entre otras bandas, de Color Humano y Pescado Rabioso, David Lebon. Pero esa es una historia para otra entrega.
No es para que rompan nada, claro. Pero pueden recostarse en la silla, tomar un trago de lo que tengan a mano y, si gustan, acompañar a La Máquina en un vuelo más.
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