martes, 11 de febrero de 2014

Entrega Nro 29 - El futuro llegó hace rato

One, two, three, four, one, two…”. Que te avisen que algo está por empezar no asegura que uno esté preparado para lo que viene. Y ese conteo de George Harrison para darle el puntapié inicial a REVOLVER(uno de los discos mas revolucionarios e innovadores de la historia de la música contemporánea, editado el 5 de Agosto de 1966), es una muestra de ello.

Ya en Junio de ese año (2 meses antes) sale el single adelanto compuesto por los temas Paperback Writer de Mccartney y Rain de Lennon  (canciones que no iban a aparecer en el álbum), que daba un indicio de que algo distinto estaba por venir.

Se podría decir que “Revolver” es el paso definitivo a una banda de rock exitosa a la transformación de música en arte, jugando ya no solo con los nervios que se conmueven con una buena melodía, sino atacando directo a la cabeza.

Rubber Soul, el LP anterior, indicaba un cambio. Revolver será la profundización de ese cambio. La maduración. Cuatro talentos floreciendo, elevándose hacia territorios inexplorados hasta ese entonces. Un paseo que tiene baladas, soul, rock, pop, música hindú, música clásica, música infantil y más.


Taxman’ es una feroz critica al sistema impositivo inglés, y nos evidencia el crecimiento individual de George Harrison como compositor. El bajo de este tema ha sido imitado cientos de veces, y el solo de guitarra, tremendamente sucio y rocanrolero, corre por cuenta de un inspirado McCartney



'Eleanor Rigby' de Paul es una amarga historia de soledad, a la que cuesta ponerle atención por el shock que provoca la instrumentación de la canción, que no suena ni pomposa ni excesiva. Por el contrario, suena desgarradoramente desnuda, y a la vez trágica y las cuerdas le aportan una teatralidad que pocas canciones de The Beatles poseen.


I’m Only Sleeping’ es mucho menos simple de lo que parece. La voz de Lennon suena como un caset que has grabado por vigésima vez, la acústica es mucho más metálica que antaño, y la eléctrica invertida que llena los espacios vacíos no puede estar más acertada. Curioso el efecto de que a nadie se le ocurriría “complicar” tanto una canción que a primera vista parece simple.

Love You To’, de Harrison, guiada por la cítara de George, tiene una melodía maravillosa y un aire celestial indescriptible. Y para ratificar que no estaban desconectados de lo que sería conocido pronto como hippismo, la letra “make love all day long, make love singing songs” no puede pasar desapercibida. Música de los dioses, como era lo que quería George. Lo logró.

Here, There and Everywhere’, es una de las mejores canciones de amor de Paul, con una onda muy retro, (probablemente un homenaje a los Beach Boys), pero llena de armonías y delicadeza.

La pista más ligera de este álbum fue la infantil 'Yellow Submarine'. McCartney aseguró que la compuso como una canción infantil para que la cantara Ringo. 

Cerrando la cara A del disco estaba una de las tantas joyas de este álbum, 'She said, she said' de LennonLa frase inicial “she said ‘I Know what it’s like to be dead’” le aporta un toque mucho más chiflado aún a los sonidos distorsionadísimos, tanto de la notable guitarra de Harrison como del canto de Lennon, que si se suman al rejunte de unos trozos de melodías separadas que tenía John y que fueron unidas y la imprevisible batería de Ringo, tenemos como resultado final un descalabro absoluto convertido en una canción inolvidable. Es como armar un puzzle de miles de piezas. Salvo que en vez de armar la imagen que viene en la caja del puzzle mismo, The Beatles armó otra cosa, mucho más impresionante y artística que el resultado que supuestamente tenían que lograr.
Soda Stereo en 1996 hizo su homenaje a esta canción incluyendo parte de su melodía inicial en el tema Superstar.

El lado B abre con 'God day Sunshine' de Paul, es uno de los puntos mas bajos del disco, una canción simple del cual su autor siempre estuvo orgulloso. McCartney dijo que fue influenciado por The Lovin Spoonful para escribirla.

'And you Bird Can Sing' de Lennon es una canción de la cual su autor siempre renegó. A pesar de ello, su riff a 2 guitarras está dentro de los 70 mejores solos de guitarra del rock, según la revista Rolling Stones. Al igual que en "Rain", "And Your Bird Can Sing" hace alusión a las drogas psicodelicas como el LSD que eran consumidas entre los miembros de The Beatles en secreto. También es probable que las letras oblicuas sean un intento de escribir algo parecido a los juegos de palabras de Bob Dylan, cuyas canciones Lennon admiraba mucho.

For No One’ es, bajo cualquier punto de vista una de las mejores canciones de Paul. La simplicidad del acompañamiento, con simplemente un piano, un clavicordio y la batería se complementa de una manera extremadamente bella con el solo barroco de trompa inglesa de mitad de la canción. El clímax se consigue juntando este instrumento con la increíble voz de Paul en la última estrofa.

'Doctor Robert', de Lennon es un rock sobre un médico que recetaba de manera desenfadada anfetaminas y toda clase de píldoras a sus amigos y pacientes. John era uno de ellos y decidió escribirle esta canción.

'I Want To Tell You' es una canción de Rock melódica que cuenta como líder vocal a Harrison, apoyado fuertemente por Lennon y McCartney en los coros, en una forma similar a otra canción de Harrison, "If I Needed Someone". Es en gran parte impulsada por el bajo y el persistente, casi hipnótico, sonido del piano. Una parte de la guitarra distintiva abre y cierra la canción y se repite entre los versos. En "I Want To Tell You", el bajo que tocó Paul fue sobrecopiado por separado lo que permitió un tratamiento específico en lugar de ser despreciable en la pista de ritmo. Esto sería más común durante los años que siguieron.

'Got To Get You Into My Life' de McCartney, fue un tributo a la música soul de Memphis, que utiliza extensivamente una instrumentación de vientos; aunque tiene el formato de una canción de amor, McCartney ha revelado que la canción fue una oda al acto de fumar marihuana.

La encargada de poner punto final al disco es ‘Tomorrow Never Knows’ de Lennon, una canción simplemente demente. La leyenda dice que John quería que su voz sonara como el Dalai Lama cantando desde la cima del Tíbet y que de fondo se escucharan a cientos de monjes cantar. George Martin, el otro genio involucrado en el proceso, fue capaz de lograr solo lo primero. Propuso pasar la voz por un órgano Hammond, y de ahí fue cosa de jugar con velocidades y traspasos de cinta. El resto de los efectos requerirían un buen par de párrafos para explicarlos, pero entre las “gaviotas” que aparecen, las guitarras al revés, y otra batería fenomenal del siempre vapuleado Ringo Starr hacen de esta canción una gema del rock psicodélico. 
La letra de John es bastante existencialista, y toda esta locura llena de LSD y sonidos que uno no sabe si son reales o forman parte de nuestra imaginación desencajan la mandíbula.
Un mantra sónico que anuncia que esa banda acaba de dar el salto hacia adelante frente a tus ojos. Que lo que estas escuchando, es el futuro. Que ya nada será igual en la historia de la música. 



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